DEPORTE
FUTBOL AMERICANO
NACIMIENTO
22 DE OCTUBRE DE 1960
PAÍS
MÉXICO
TRAYECTORIA
NUEVE JUEGOS OLÍMPICOS
TOÑO DE VALDÉS HA CREADO UN ESTILO PROPIO: VERSÁTIL, CON FACILIDAD DE PALABRA, CON AMPLIO CONOCIMIENTO, CON RELATOS SIN FLORITURAS NI DISTRACCIONES, PERO CARGADOS DE LA VERDADERA EMOCIÓN DE UN AFICIONADO DEPORTIVO.
Como gran aficionado al deporte, Antonio de Valdés Franco se declara Raider en el futbol americano, Diablo Rojo en el beisbol mexicano, Dodger en el beisbol norteamericano, pero por encima de cualquier cosa, seguidor del equipo Atlante de la liga mexicana. Cuenta Toño de Valdés que su madre, preocupada por lo mal que se alimentaba su hijo, le prometió llevarlo a casa de Raúl Orvañanos (en ese momento portero del Atlante) si comía bien, pues conocía a la madre del futbolista.
Después de aquella presentación con Orvañanos, comenzó una firme afición de Toño, quien nunca ha renegado de su equipo aunque éste ya no participe más en la Primera División y se haya mudado de ciudad. Sus hijos son testigos vivientes de esta afición, pues tuvo deseo de nombrar a su hija Atlántida, aunque no lo logró, y nombró a sus hijos Gerardo y Ernesto, por Gerardo Lugo y Ernesto Cisneros respectivamente, en honor a dos jugadores leyendas de los Potros de Hierro...
Esta notable afición por los deportes fue una señal para su padre. A los dieciocho años, Antonio de Valdés se encontraba estudiando la carrera de Publicidad, pero su padre notaba en él cierta indecisión respecto a su futuro. A final de cuentas, nada fuera de lo normal: preocupaciones de padre y divagaciones de juventud del hijo. Su padre, locutor de radio por muchos años en la XEW, tenía entre sus contactos a Raúl del Campo Jr., quien producía para la radio los partidos de futbol en el estadio Azteca para grupo Televisa, así que le pidió como favor que le hiciera una prueba a su hijo. Inesperadamente, Toño de Valdés recibió una invitación a un partido América contra Tecos, en diciembre de 1978, por parte de Raúl del Campo Jr. Sin saber que se dirigía al cadalso para ser evaluado, asistió al partido con la esperanza de ser un invitado de honor cuyo privilegio sería el de presenciar una transmisión futbolera hecha por grandes locutores.
«Yo iba como observador. ¡Imagínate! No conocía a nadie, los conocía de la tele o del radio a Trelles, Shwartz, don Agustín González, Fernando Luengas, Ángel Fernández, Juan Manuel Damián, el Che Ventura, quienes fueron los que estuvieron en aquella transmisión. Entonces me mandaron a la portería sur con Lalo Trelles, fuimos a la cancha y para mí era todo una experiencia nueva, nunca había bajado a la cancha del Estadio Azteca, ¡jamás! Había ido a partidos y había estado en tribuna o en palco alguna ocasión pero nunca en la cancha, entonces fue una experiencia padre, la verdad. Estaba sentado con Lalo, hicimos conexión muy rápido, es un cuate muy divertido, muy divertido, imagínate cuántos años tengo de conocerlo ya ¡40 años!
»Había en ese entonces, atrás de las porterías, unas pequeñas butacas y ahí estábamos sentados platicando. Yo no traía audífonos, él estaba transmitiendo con el resto del equipo que estaba ese día y de repente me dijo: “Oye, te está mandando Ángel Fernández un comentario” (en ese entonces, don Ángel narraba el primer tiempo en radio y el segundo tiempo en televisión). Mi respuesta para Lalo fue: —¿Un comentario de qué? —Pues de lo que quieras—, entonces me pasó el micrófono y, tal cual, así fue mi primer comentario en medios. Me acuerdo que fue algo de Alfredo Tena cuando era un novato. Mi papá sí sabía que me iban a pasar el micrófono, yo no sabía».
Funcionó como por encanto porque Toño de Valdés encontró una vocación y una profesión que le ha divertido siempre y de la que se declara completamente apasionado. Quizá era una obviedad como lo dice él, dada la herencia paterna, pues creció viendo micrófonos, cabinas de transmisión y entre programas de radio. Sin embargo ha sido la tenacidad, la preparación, el trabajo y la disposición de Toño de Valdés lo que lo ha mantenido vigente durante todo este tiempo, desde 1978 que inició su carrera.
Toño se educó bajo el auspicio de grandes narradores. Poco a poco se forjó una idea completa de lo que implica una transmisión, cualquiera que sea el deporte. Aquellos que considera como sus maestros: su padre; Sonny Alarcón; el Mago Septién, en el beisbol; Fernando Von Rossum, en el futbol americano; y Memo Ochoa, en noticias, le ofrecieron una perspectiva amplia del mundo deportivo en la radio y la televisión. Ha formado parte de la plana principal de cronistas deportivos de Televisa desde hace 40 años, ha cubierto todo tipo de eventos, una vitrina verdaderamente envidiable para cualquier cronista deportivo.
«Llevo 25 Super Bowls transmitidos, 34 Series Mundiales, todos los Juegos Olímpicos desde 1984 en Los Ángeles, todos los mundiales desde el de España 1982, mundiales de atletismo, e incontables eventos deportivos de todo tipo. Pero la primera vez que estás a cuadro en la tele, la primera vez que estás en un noticiario, la primera vez que te toca cancha en tele, son cosas distintas y, obviamente, sí me costó un poquito de trabajo».
En la memoria de Antonio de Valdés se guardan las postales de muchos lugares del mundo visitados, una multitud de partidos de futbol, de beisbol, de futbol americano y tantos encuentros con todos esos grandes deportistas a los que ha tenido oportunidad de conocer, incluso, en algunos casos hasta trabajar en conjunto. Toño es un cronista que atesora con especial nostalgia las experiencias que pusieron sus emociones a flor de piel, que le dejaron una gran satisfacción:
«La primera en 1981 cuando tuve la oportunidad por primera vez de ir a una Serie Mundial de Dodgers contra Yankees y, era la “Fernandomanía” al máximo, era el gran momento de un joven, muy joven, Fernando Valenzuela y tuve la oportunidad de transmitir esa Serie Mundial. Por supuesto, el primer juego que tiró Valenzuela en la Serie Mundial, que de hecho fue su único partido de Serie Mundial, en 1981. Esa fue la primera gran experiencia que recuerdo y estamos hablando de hace un montononón de años. La segunda fue una competencia de Ana Guevara, fue una experiencia increíble, era París, en el Mundial de Atletismo, y fue sumamente emocionante cuando Ana ganó el Campeonato del Mundo. Y en la tercera, que es mucho más reciente, a mí no me tocó narrar o comentar ese partido pero sí me tocó hacer todo el previo y luego estar en el estadio cuando México ganó la medalla de oro en el futbol en Wembley, allá en los Juegos Olímpicos de Londres».
Una frase hecha no es lo espontáneo del momento, de la emoción de que pegaron un home run, una atrapada increíble, etcétera, por eso a mí no me gustan las frases hechas aunque respeto mucho a los que las utilizan, cada quien tiene su estilo y su forma de narrar.
Dada su experiencia, Toño de Valdés tiene claro que su oficio radica en un delicado equilibrio entre narrar y entretener a la audiencia. Tratar de encontrar un punto medio. Sobre el estilo, prefiere abiertamente aquel que está libre de frases hechas, pues «una frase hecha no es lo espontáneo del momento, de la emoción de que pegaron un home run, una atrapada increíble, etcétera, por eso a mí no me gustan las frases hechas aunque respeto mucho a los que las utilizan, cada quien tiene su estilo y su forma de narrar».
Como narrador e informador de los acontecimientos deportivos, Toño de Valdés ha creado un estilo propio: versátil, con facilidad de palabra, con amplio conocimiento, con relatos sin florituras ni distracciones, pero cargados de la verdadera emoción de un aficionado de los deportes y con ese carisma silencioso de quien sabe agradar con su calidad humana. Según lo describe Fernando Schwartz, periodista deportivo: “Desde esa transmisión (la primera de Toño de Valdés), Toño mostró madera, conocimiento y agilidad de palabra que lo han llevado a una carrera en donde prácticamente, en la alineación actual de Televisa Deportes, es el único que puede manejar desde canicas hasta futbol, pasando por americano, beisbol y el deporte que se le ponga enfrente, siendo lo más importante de su labor el comentario con conocimiento de causa en cada una de las materias que aborda”.
Con el paso de los años, la presencia de Antonio de Valdés en la sección deportiva de varios de los noticiarios de mayor renombre en el país se ha convertido en una constante. Presente siempre para contar los titulares deportivos en noticiarios como los de Guillermo Ochoa, Ricardo Rocha, Joaquín López-Doriga, Adela Micha, Leonardo Kourchenko y Carlos Loret de Mola.
En la barra de programas deportivos forma parte de los programas Acción y La Jugada cada domingo. El primero, un resumen semanal de las imágenes principales de los hechos deportivos en un formato dinámico y directo en el que la voz de Toño de Valdés y otros como Enrique Burak se han vuelto emblemáticas del informativo. El segundo es el programa estelar de análisis deportivo de Televisa, donde se conversa, se ofrecen detalles y las opiniones de los expertos deportivos sobre la liga mexicana de futbol y la selección mexicana de futbol principalmente, sin dejar de reseñar algunos otros deportes como el beisbol, futbol americano, tenis, toros, entre otros.
Además, Antonio narra los partidos de los Diablos Rojos desde hace más de treinta años y posee otros espacios en la radio, un medio que De Valdés considera especial por las experiencias que le ha dejado: «Lo más padre de la radio es que eres los ojos de la gente que te escucha y, a diferencia de la televisión en la que puedes estar platicando de otra cosa, puedes estar vacilando, estar dando algún dato y la gente está viendo el partido, no pasa nada; en el radio no, ahí le tienes que estar diciendo a la gente lo que está pasando. El Mago Septién y Sonny Alarcón eran unos maestros para conectar con la gente en ese sentido, eran realmente extraordinarios».
La experiencia le ha enseñado la importancia de estar preparado para cada transmisión y ha hecho de la lectura una disciplina. Para Toño resulta inconcebible ir sin estudio de por medio a una transmisión, pues para él un cronista que no se prepara está haciendo un mal entendimiento de la profesión, al mismo tiempo que tiene una desatención para con la audiencia. «Cada partido, cada programa, todo lo que haces debe llevar una preparación. Tienes que estar estudiando y preparándote. A mí me encanta leer acerca de los equipos, ya traes obviamente una información amplia de ello, pero siempre encuentras datos interesantes que de repente sacas y eso alimenta la transmisión».
Para Antonio de Valdés «la crónica deportiva es vivir la pasión del deporte y expresarla». Encuentra en la crónica deportiva un oficio que aunque es muy divertido demanda pasión, tiempo, dedicación y disponibilidad. Su crónica es pues, orgánica, una improvisación dirigida por la experiencia y la preparación con que atiende cada compromiso deportivo al que asiste. «Realmente yo voy narrando conforme van pasando las cosas y conforme me va emocionando algo».
Con cuatro décadas de experiencia, Toño de Valdés aún se muestra humilde y agradece el reconocimiento de parte del público deportivo, sin embargo acepta: «Yo a los veintitantos años ya hacía beis, americano, seguía haciendo futbol, estaba en Acción, en el noticiario de la mañana, es decir, ya tenía mucha exposición y sí es fácil volarse. Afortunadamente tuve primero a mis papás y después a Gloria, mi esposa, para mantener los pies en la tierra, pero eso no quiere decir que no se sienta bonito y que agradezca que me reconozcan. Siempre he pensando que a lo que sea que te dedicas si logras estar ahí 30 o 40 años quiere decir que algo estás haciendo bien, no estás tan errado sobre lo que te estás dedicando».
Sin duda, para los seguidores de los eventos deportivos, Toño de Valdés se ha convertido en un referente, uno de esos cronistas deportivos que algún día recordaremos como la voz de una época.
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