DEPORTE
AUTOMOVILISMO
NACIMIENTO
22 DE JUNIO DE 1966
PAÍS
MÉXICO
TRAYECTORIA
30 AÑOS DE CARRERA COMO ESPECIALISTA EN AUTOMOVILISMO
DESPUÉS DE 30 AÑOS DE CARRERA COMO ESPECIALISTA EN AUTOMOVILISMO PODRÍA DECIRSE QUE LUIS MANUEL LÓPEZ OCUPA LA POLE POSITION EN ESTA RAMA DEL PERIODISMO DEPORTIVO, ES, JUNTO CON MARCO TOLAMA, EL COMENTARISTA MÁS RECONOCIDO DE LA ESPECIALIDAD. HA DECLARADO QUE EN ALGÚN MOMENTO QUISO SER PILOTO; SIN EMBARGO, SE DIO CUENTA DE DOS COSAS: HACÍA FALTA MUCHO DINERO Y ERA MUY MALO CON EL VOLANTE.
La llegada de Chacho López a las coberturas de automovilismo no fue directa; comenzó con futbol, donde no solamente hizo sus pininos, sino que adquirió vasta experiencia, que años más tarde le sería vital para consagrarse como una de las voces más reconocidas en cuanto a automovilismo se refiere. Su carrera comenzó en El Heraldo de México, cerca de 1993.
«Empecé en el periódico. Poco a poco se me fueron dando las cosas gracias al futbol. Tuve oportunidad de, por ejemplo, trabajar cerca de gente como Teodoro Cano en las transmisiones de radio y aprender un poco de otros comentaristas de esa época, y me fue gustando. Me gustaba el automovilismo, pero no era una cosa tan popular como para anhelarlo, sino que poco a poco se fueron dando las cosas, vino la Fórmula 1 a México y eso detonó de alguna forma que yo me pudiera involucrar en el medio»....
Al trabajo que realizaba en El Heraldo se sumó la oportunidad de colaborar en radio, en la oficina de la Ciudad de México de la cadena Notisistema, de Guadalajara. Ahí realizaba coberturas y entrevistas grabadas, que posteriormente se presentaban en los diversos noticieros de la cadena. «La primera vez que hice locución, era para un corte informativo que duraba un minuto y medio, pero a mí se me hizo como si fueran tres años, porque no me salía, no me salía, no me salía y transpiraba y transpiraba, hasta que me dijeron: “tranquilo, tranquilo, tranquilo”, y finalmente, la última toma quedó y salió al aire».
Chacho López fue aprendiendo y se desenvolvía cada vez mejor tanto en prensa escrita como en radio, a la par que iniciaba su experiencia en televisión, donde también comenzó desde abajo y donde terminaría de confirmar que el futbol y él no estaban hechos uno para el otro.
«En televisión me fui curtiendo. Cuando entré era reportero y la primera oportunidad que surgió fue hacer crónicas de deporte amateur; de hecho, los primeros partidos o competencias que narré fueron partidos de waterpolo, en un programa que se llamaba Deporte amateur, en Imevisión. Poco a poco fui creciendo y creo que lo más importante que hice al principio fue ser comentarista de cancha en partidos de futbol. En ocasiones me tocaban algunas cosas que no eran sencillas, como los partidos en Monterrey, tanto de Rayados como de Tigres, donde la gente es brava y de repente te cotorrean y cosas de esas. Hacía bastante futbol pero nunca fue mi intención, de hecho no me gusta el futbol».
Posteriormente, pasó a formar parte del elenco habitual de Los Protagonistas, experiencia que recuerda como una de las más intensas de su vida profesional, un trabajo que exigía mucho de los periodistas que participaban en él: «Los Protagonistas no tuvo límite, empezó siendo El Protagonista del Mundial y después lo llevaron al radio, a la TV. Era diario, en la tarde, después en la noche y no tenía límite. El programa creció muchísimo y tenía una exigencia brutal, la exigencia de estar en ese programa era brutal porque tenías que estar al filo de la navaja con la información, el comentario, con todo, tenías que estar muy bien».
Con la perspectiva que le dan los años y el trabajo fuera de TV Azteca, Chacho López entiende de manera crítica la fórmula con la que se desarrolló el programa Los Protagonistas, lo cual termina siendo una crítica a la forma de producir televisión deportiva en México.
«El problema es que los programas en México viven hasta lo que duren, sin renovarse, sin terminar. No se reinventan: “¿Qué le metemos al programa, cómo hacemos que funcione si ya tenemos algo que se da naturalmente?” Esto pasó en Los Protagonistas, donde estaba José Ramón, Faitelson, Francisco Javier, el Torero, Tolama, André, entre otros, cada quien interactuaba a su forma y resultó una fórmula muy exitosa, pero después de cierto tiempo esa interacción perdía fuerza contra lo demás que estaba pasando, las mismas noticias se comían el punto de interés.
»Creo que ahora la televisión mexicana va a tener que empezar a rendirse por ese lado del análisis exhaustivo y empezar a hacer cosas más acotadas, cortas, porque los periodos de atención de la gente son más cortos. Hoy la gente puede ver exactamente el contenido que le interesa, antes y por otros medios. Lo que está pasando en México es que nuestra forma de producir la televisión es muy abierta, libre, un poco anárquica contra lo que se da en otros países, que tienen límites para hacer que los contenidos tengan renovaciones y mejoras».
Mientras admite que su labor es no solamente satisfactoria, sino divertida, Chacho López recuerda a las figuras que lo marcaron y de quienes aprendió lo suficiente como para, con el paso del tiempo, forjarse un estilo propio. Entre los comentaristas a quienes admiraba se encuentran Rodolfo Sánchez Noya y Jorge Sonny Alarcón, de quienes dice recordar la transmisión que realizaron del Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco en 1980, que fue la transmisión con la que Chacho se volvió aficionado del llamado “deporte motor”. Recuerda también que fue Sánchez Noya uno de sus grandes maestros con quien pudo colaborar y uno de los factores clave en su decisión de entregarse al periodismo deportivo, principalmente al automovilismo.
«Tener contacto como periodista aprendiz con Sánchez Noya me abrió la puerta. Un día tuve la oportunidad de llegar al Autódromo sin tener un boleto o pase para la zona de prensa. Me vio Rodolfo, que estaba por ahí en las rejas asomándome a ver si veía un poco más, me reconoció y me dijo: “ven, yo te voy a meter a que conozcas el balcón de prensa”. Eso fue algo que a mí me abrió la posibilidad de poder comunicarme mejor con él, porque era una vaca sagrada en ese momento de la crónica del automovilismo y tener ese gesto conmigo fue algo que me motivó mucho, me abrió mucho las puertas y me dio confianza».
Cuando llegó a Imevisión, el abanico de mentores para López se hizo más amplio, pues además de trabajar de cerca con Sánchez Noya, encontró el ejemplo de Alfredo Domínguez Muro, Marco Tolama y Alejandro Lara, con quienes –según él mismo– conformó un equipo ejemplar que combinaba una extensa gama de estilos y tonos para comunicar.
«Con el que más continuamente trabajé fue con Marco Tolama en las transmisiones de Champ Car, durante 14 o 15 años. Era un tipo muy creativo, manejaba muy bien el lenguaje y soltaba muchas frases, decía: “Dentro de este duelo entre fulano y sutano, el convidado de piedra es fulano de tal”. Tuve mucha suerte también de trabajar con comentaristas o voces de mi generación, como Raúl Ferrari, quien también tiene una voz privilegiada, un tipo muy conocedor y un amigo fantástico que, desgraciadamente, murió. Y también con Paty Brault, que no sé si fue la primera o única mujer que se ha dedicado por completo a esto, pero sí fue una pionera en el ir y venir, en el día a día, de las carreras en México y en carreras internacionales. En ese entonces la gente que seguía toda la temporada ya sabía cual era el estilo de ellos, se identificaba rápidamente con ese tipo de frases».
Con estos compañeros, Chacho considera que consiguieron uno de sus principales objetivos: lograr a través de productos comunicativos claros y entretenidos que un mayor número de personas se interesaran por el mundo del automovilismo en México, pues sus exigencias técnicas hacen que, de inicio, no sea lo más fácil de comprender para el grueso de la audiencia.
«Ese tipo de misión es como aterrizar un jumbo en el Zócalo, es decir, es muy complicado, porque la F1 y en general el automovilismo es un paquete muy fuerte, muy grande, que tienes que ir haciendo pequeñas disecciones para irlo poniendo de a poco. Pero en términos generales, la franja de conocimiento, de información más básica se refleja muy directamente, cada vez con menos revestimientos del lenguaje o de complicaciones técnicas propias del deporte. En eso hemos avanzado. A la mayoría de la gente de pronto les parece monótono, pero ya cuando tienes a alguien que te va llevando un poco de la mano, que te va explicando cosas, le ponen un poco de atención y sí creo que dentro de todas estas voces y periodistas que mencioné en el automovilismo mexicano, se ha escrito una época».
“Explicar el automovilismo es como aterrizar un jumbo en el zócalo, es decir, es muy complicado, porque la F1 y en general el automovilismo es un paquete muy fuerte, muy grande, que tienes que ir haciendo pequeñas disecciones para irlo poniendo de a poco.”
De los 30 años de carrera dentro del comentarismo deportivo, Luis Manuel López recuerda más que un evento, personajes que han dejado huella en él. Desde Muhammad Ali hasta Niki Lauda, a quienes admiraba y quienes definitivamente lo hicieron confirmar que estaba hecho para ser un puente entre los eventos deportivos y el público.
«Los primeros pilotos que vi fueron Niki Lauda y Alain Prost, un día que vinieron a reconocer el Autódromo, dos años antes de que llegara la Fórmula 1 a México. Los vi de lejos y ese día cambió mi vida, en ese momento pensé: “esto es lo máximo que he visto en mi vida. Tuve oportunidad de entrevistar, varias veces a Ayrton Senna, conocerlo en un tono tal vez fuera de la pista. Uno de los momentos más emocionantes fue cuando pude saludar a Muhammad Ali, cuando lo veías, no importaba la condición que tuviera, no importaba cómo estaba, te dabas cuenta de que el hombre era mucho más que una figura deportiva».
“Empecé en el periódico. Poco a poco se me fueron dando las cosas gracias al futbol. Me gustaba el automovilismo, pero no era una cosa tan popular como para anhelarlo, sino que poco a poco se fueron dando las cosas, vino la Fórmula 1 a México y eso detonó de alguna forma que yo me pudiera involucrar en el medio.”
Fue Luis Manuel López quien dio a conocer en México la noticia sobre el doping de Diego Maradona en el Mundial de Estados Unidos 94. «Creo que fue la nota más importante en mi trayectoria y fue algo significativo para mí. En esa época trabajaba para el equipo de Pelé, recuerdo que su gente me obligó, me presionó para quedarme a buscar la nota, por la rivalidad que siempre ha existido entré Pelé y Maradona. La busqué, la encontré, fue una exclusiva que dimos en el programa Los Protagonistas. Ver a Maradona frente a frente en los momentos tan difíciles que estaban pasando para Argentina, ese momento fue algo que me dejó marcado».
Aún con tantos años de experiencia y con la trayectoria que se ha forjado en la profesión, en la que considera que no ha hecho sacrificios, propiamente, Luis Manuel Chacho López no piensa en cómo lo recordarán las futuras generaciones, más allá de ser un sujeto con suerte que pudo dedicar su vida a hacer lo que lo llenaba plenamente.
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