VOCES DE SIEMPRE

JOSÉ SEGARRA

PEPE SEGARRA HA CONSOLIDADO UN ESTILO QUE COMBINA EL CONOCIMIENTO DEL DEPORTE CON LA EMOCIÓN PROPIA DEL ESPECTÁCULO DEPORTIVO. DE LA MISMA MANERA QUE MANEJA ESTADÍSTICAS, RÉCORDS Y ANÉCDOTAS DE PARTIDOS.

«Yo he sido un adorador de la música, además de alma beisbolera tengo alma rockanrolera. A finales de los setenta me dedicaba al negocio de la música porque mi padre era diseñador de portadas de discos. Él fue director de arte de la CBS, de la Columbia, que ahora es Sony Music, trabajó muchos años ahí y después puso su propio negocio de diseño de portadas. Me dedicaba a promover discos con él, pero siempre con ese gusanito de poder ser algún día cronista».

El rock y el deporte son dos querencias que a Pepe Segarra García le fueron inculcadas desde la infancia. Además de trabajar en la industria discográfica, su padre era un apasionado de los deportes. Pepe recuerda los partidos de futbol en el estadio de Ciudad Universitaria, donde los llevaba a él y a su hermano, cuando tenía cinco años. También la primera vez que vio un partido de beisbol, en 1961 en el Parque del Seguro Social, un duelo entre los Tigres Capitalinos y los Diablos Rojos del México. Ser cronista deportivo es para él un sueño de la infancia hecho realidad....

«A mis queridos Sonny Alarcón y El Mago Septién los seguí desde que era niño, los escuchaba en la radio y en la televisión, recuerdo cuando narraban los partidos de beisbol en el Parque del Seguro. Tuve la enorme fortuna de hacer muchos partidos con ellos, de trabajar, de aprender. Ellos fueron una gran influencia. Pero en particular Ángel Fernández fue una inspiración, por su versatilidad, por su creatividad. Un tipo fantástico, con una enorme cultura, que cautivaba al radioescucha y al televidente; cuando narraba inventaba cosas, ponía apodos, utilizaba referencias literarias. Lamentablemente no tuve la oportunidad de trabajar con él, pero sí de conocerlo.

»Por ahí del 2003, Ángel Fernández fue como invitado especial a una entrega de premios que se daba cada año en Televisa Deportes, le hicieron un homenaje y entonces yo tuve la oportunidad de sentarme a su lado y comentarle que había sido mi inspiración para dedicarme a este trabajo. Nos tenía muy bien identificados a todos, se me queda viendo con esa chispa que tenía siempre y me dice: —ah, ¿entonces yo soy tu inspiración para que te dedicaras a esto? —Sí, don Ángel. —¿Y hasta ahora me lo dices? No te he cobrado mi diez por ciento—, me dice y se empezó a reír. Era muy simpático».

La incursión en los medios se dio de manera casual e inesperada, en los primeros años de la década de los ochenta. Su hermano trabajaba en la Secretaría de Relaciones Exteriores como abogado dictaminador de nacionalidades y naturalización. En una ocasión lo visitó el abogado de eventos especiales de Televisa para realizar un trámite, resultó que era muy aficionado a los deportes y se hicieron amigos. Conversaban sobre los partidos de la NFL. «Durante sus charlas, mi hermano le comentó que él y yo éramos muy aficionados a los deportes desde niños y que en alguna ocasión yo había dicho que me hubiera gustado ser cronista. El abogado le dijo: “¿sabe qué? si un día le nace otra vez el gusanito dígale que me vaya a ver. No le garantizo nada, pero por lo menos que le hagan una prueba si es que tiene ganas”».

Unos meses después se presentó y efectivamente le dieron la oportunidad de probarse en la XEX. La prueba consistía en narrar jugadas de futbol americano, deporte en el que no era especialista. «Estábamos en las cabinas de unos estudios muy pequeños que se llamaban KML, en el edificio de Televisa que se cayó en el terremoto del 85. Me dijeron, “cuando salgan las jugadas en el monitor, nárralas”. Yo no sabía qué jugadas iban a ser, me soltaron unas de los partidos de los lunes por la noche. “Tú nárralas como puedas o como quieras”. Las narré y al final me dijeron: “oye, pues se ve que más o menos sí conoces de ésto, nos interesaría que te quedaras, lógicamente poco a poco”. Así comencé, con futbol americano».

“La crónica deportiva implica magia, implica embeleso. Pero eso no significa que te puedes relajar, se tiene uno que estar preparando, actualizando, porque el auditorio inmediatamente se da cuenta cuando uno sabe o cuando uno no sabe.”

Pasó un año para que debutara como narrador, en septiembre de 1981. Estando todavía en proceso de formación, fue a ver cómo hacían una transmisión de radio un jueves en la noche, en un partido de la NFL entre Búfalo y Philadelphia. «Estaba narrando Toño de Valdés junto con Gustavo Calderón Millán. Llegué a la cabina y me senté ahí para ver cómo trabajaban. El partido empezó alrededor de las siete de la noche, pero a las ocho, ocho y media, venía el partido de Valenzuela. Ese año fue cuando nació la “Fernandomanía”, se transmitían por televisión todos los partidos de Fernando Valenzuela con los Dodgers de Los Ángeles.

»Entonces Toño tuvo que dejar la transmisión de radio a la mitad para irse con El Mago Septién y con Sonny Alarcón a pasar el juego en la televisión, se abrió ese hueco y no había nadie más para suplir a Toño. El ingeniero Alejandro Bolio, que era el encargado de radio, me dijo —oiga, ¿cómo se siente? —No, pues bien. —¿Le entra, quiere entrarle? —¡Sí!—, le dije. ¡Pues, cómo no!, me pusieron un micrófono y yo me puse a comentar con Gustavo Calderón. Ahí comencé. Hice la segunda mitad de ese partido y al siguiente juego de radio me programaron y así seguí. La radio fue para mí una escuela fantástica, adoro hacer radio porque la radio le da a uno una soltura maravillosa para poder dedicarse a esto».

Desde los primeros años en radio demostró que era un conocedor de los deportes, muy pronto se especializó en futbol americano y también narró sus primeros partidos de beisbol, tenis y voleibol. Naturalmente, el paso siguiente fue narrar en televisión. En 1983 se incorporó a Televisa. «Todavía me tocó alcanzar al Mago Septién, trabajar con él, trabajar con Sonny Alarcón, con Pancho Contreras en el tenis, con Fernando Von Rossum. A Fernando, mi querido amigo y maestro, lo empecé a escuchar en los años setenta y cuando tuve mi primera transmisión con él no me la creía porque fue mi primera transmisión en televisión. Me programaron un sábado, en 1982, para compartir micrófonos con Fernando Von Rossum en un partido importante: Miami contra Jets. Era mi primer partido en televisión y además de la NFL; estaba yo, bueno, que no lo podía creer.

»Ese fue mi primer partido, con Fernando Von Rossum y con el Doctor Morales (otro querido amigo), pues yo pensaba ‘caray, aquí estoy con el jerarca de la crónica del futbol americano, lo he visto y lo he escuchado tantos años y ahora tengo la oportunidad de estar con él’. Me acuerdo que ya estaba sentado en la cabina y llegó él con el Doctor Morales, se me queda viendo y me dice: —¿De qué equipo puede hablar usted ?—. ¡Ay caray! —El que usted me diga, señor. —Usted va hablar de los Jets—, y se siguió platicando con el Doctor. Pensé “ay, chispas, ahora sí coincido con el Kaiser”.

»Aprendí mucho de él, nos convertimos en grandes amigos y compañeros; entonces ya era diferente trabajar con él, era más fácil adaptarse al ritmo de narración que le gustaba, cuando uno tenía que entrar (comentar), cuando tenía que terminar el comentario antes de que arrancara la jugada porque si me extendía y comenzaba la jugada eso le caía muy mal, etcétera. Fue una influencia maravillosa y, afortunadamente, todavía lo sigo viendo y teniendo contacto con él».

El 26 de enero de 1986 narró su primer Súper Tazón, en el que se enfrentaron Los Osos de Chicago y Los Patriotas de Nueva Inglaterra. Fue también el primero que hicieron juntos Antonio de Valdés, Enrique Burak y él. De ahí en adelante han cubierto como equipo otros veinticinco Súper Tazones, además de veinte Series Mundiales de Beisbol, ocho Juegos Olímpicos, varios Mundiales de Atletismo, Juegos Panamericanos y Centroamericanos, Mundiales de Natación, entre muchos otros eventos deportivos.

«He sido muy afortunado de trabajar tantos años con Toño y con Enrique, somos más que amigos, creo que he compartido más tiempo con ellos que con mi familia por todo lo que hemos hecho a lo largo de los años y lo he disfrutado enormemente, ojalá tenga la oportunidad de seguir estando con ellos. Es algo que verdaderamente me hace sentir dichoso, poder conocer a tantas personas, a tantos deportistas, conocer muchas partes del mundo. Nos ha tocado recorrer estadios, vivir la emoción que significa el deporte, todo gracias a esta profesión. Siempre recuerdo lo que decía el queridísimo Ángel Fernández, que los cronistas somos portadores de emoción, y creo que ese es nuestro trabajo».

El partido que Pepe más atesora es el tercero de la Serie Mundial de Beisbol de 2001, jugado en el Yankee Stadium de Nueva York, a poco más de un mes de los ataques a las Torres Gemelas. La serie enfrentaba a los Yankees de Nueva York contra los Diamondbacks de Arizona. «Me tocó narrar con Toño de Valdés los partidos en Nueva York y el cierre en Arizona. Narrar, no comentar, en el Yankee Stadium fue algo verdaderamente increíble para mí. Estar en el santuario del beisbol narrando una Serie Mundial ha sido una de las más grandes emociones que me ha tocado vivir. Fue algo inolvidable por todo lo que implicaba.

»Pienso que el cronista deportivo nace, no se hace. Ya nace uno con esa virtud de dedicarse a este trabajo, es un don que se nos regala, el poder llegar a la gente y poder transmitirle algo. Por ejemplo en la radio, que nosotros seamos los ojos de los radioescuchas y ellos se imaginen lo que nosotros le estamos diciendo es maravilloso. La crónica deportiva implica magia, implica embeleso. Pero eso no significa que te puedes relajar, se tiene uno que estar preparando, actualizando, porque el auditorio inmediatamente se da cuenta cuando uno sabe o cuando uno no sabe.

»A mí me gusta mucho todavía anotar a mano, será porque soy veterano de guerra pero estoy acostumbrado a lo que era antes, hacer mis apuntes, tener mi archivo de lo que he ido haciendo durante tantos años. Me ha servido como un background muy importante para hacer mi trabajo. Los cronistas tenemos el peso de la transmisión, somos los que damos la cara al auditorio, los que hablamos y la gente va a ejercer una opinión respecto a lo que hacemos en la transmisión, lo que decimos o lo que no decimos».

Pepe Segarra ha consolidado un estilo que combina el conocimiento del deporte con la emoción propia del espectáculo deportivo. En sus narraciones se notan las influencias de los narradores clásicos a los que siguió en la infancia. De la misma manera que maneja estadísticas, récords y anécdotas de partidos (al estilo del Mago Septién), también es capaz de hacer narraciones emocionantes, con referencias de cultura popular (como hacía Ángel Fernández).

«En el beisbol se me ocurrió esa frase de “¡apaga el cohetón!”, eso me ha identificado mucho, la gente que luego se me acerca me dice “el hombre del cohetón”. La frase se refiere a cuando se va un batazo largo a los jardines y digo: “¡vaya, persiga y apague ese cohetón!”. Cuando un bateador se poncha le digo “y otro que muerde el polvo”, acordándome de la canción de Queen. Y en el futbol americano mucha gente recuerda que yo suelo decir, cuando llega un nuevo jugador a la liga o llega a otro equipo, “fulano de tal, el heredero de las glorias de Joe Namath” o “el heredero de las glorias de Joe Montana” o de cualquier otro, dependiendo el equipo.

»Llevo 37 años dedicándome a esto y pienso que lo he tratado de hacer siempre con honestidad, con responsabilidad, con sacrificio, porque este trabajo no es de llegar y plantarse ante una cámara o ante un micrófono e improvisar. Debemos de tener una preparación importante para darle un buen servicio a la gente, para que las personas que nos escuchan queden complacidas con lo que nosotros estamos haciendo. Ahora la gente está mucho más informada que antes y se da cuenta cuando uno no sabe o cuando uno está improvisando.

»Lo principal que pudiera yo dejar a futuras generaciones de cronistas es ser siempre honesto, ser responsable y prepararse para el trabajo. Siempre hay algo más que se puede preparar, algo que estudiar, algo que leer. Los que nos dedicamos a la crónica y al comentario deportivo debemos estar atentos todos los días, estar atentos a los noticiarios, saber qué pasó en los partidos de beisbol, si se rompió un récord, si fulanito hizo esto, quién se lesionó, a quién contrataron. Todos los días estar leyendo la información y rascarle a esa información, hay que sacarle lo valioso, lo que puede ser interesante para la gente. Yo he tratado de ser siempre responsable y profesional en este trabajo y ojalá que haya dejado una huella agradable en la gente que me ha visto y en la gente que me sigue».

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