VOCES DE SIEMPRE

ROBERTO GÓMEZ JUNCO

ROBERTO GOMEZ JUNCO ES UN PERIODISTA QUE SE ALINEA AL COMENTARIO SERIO, RAZONADO E IMPARCIAL. DURANTE CASI TRES DÉCADAS DE TRAYECTORIA EN LOS MEDIOS HA FORJADO UN ESTILO CRÍTICO, DE ANÁLISIS PROFUNDO, HACIENDO GALA DE SU CONOCIMIENTO DEL FUTBOL DESDE DENTRO.

Dos pasiones son las que definen a Roberto Gómez Junco: el futbol y la literatura. Lo que otros pensarían como una disociación irreparable, para este exfutbolista mexicano es un engarce natural. En trece años de futbol, viajes, juegos y entrenamientos, los libros fueron sus principales acompañantes, la posibilidad de abstraerse del día a día, de la cotidieneidad incansable. Para él la lectura es “un maravilloso refugio”.

En su andar por las canchas hizo gala de sus habilidades deportivas en clubes como el Atlético Español, Toluca, Guadalajara, Monterrey y Tigres, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, manteniedo siempre como canon el respeto por el juego....

Gómez Junco debutó en el futbol con el Atlético Español en 1975 y se mantuvo activo como jugador profesional hasta 1988. Jugó principalmente en la media cancha, disputó 342 partidos y anotó 35 goles. Se coronó campeón con el Tigres en la temporada 1977-1978 y en 1980 fue llamado a representar a México en la Selección Nacional. Su retiro de las canchas era impensable. Cuando finalmente sucedió, Roberto Gómez Junco vivió una etapa de desazón, sabía que su vida debía seguir en torno al futbol; sin embargo, no se sentía con madera de directivo o técnico dentro de algún equipo, que es otra vía que suelen tomar los exfutbolistas para permanecer vigentes dentro del mundo del balompié. Pero no tardaría en encontrar asidero en las letras. Decidió escribir.

«Como cualquier futbolista que se retira me preguntaba: “qué haré a partir de hoy”. Unos meses después se me ocurrió que si siempre me había gustado leer, escribir y había jugado trece años en Primera División, algo podía aportar en alguna columna de futbol en Monterrey, de donde soy y donde vivía al momento de retirarme. A los cinco meses llevo algunas columnas al periódico El Norte, que es el más importante en Monterrey desde entonces. Las llevo como muestra y aceptan que empiece a colaborar como columnista en el periódico, en enero de 1989. Pero fue algo que se dio en ese momento. Antes de retirarme no pensaba más que en seguir jugando. Es algo que les pasa mucho a los futbolistas, yo creo que el 95 por ciento de los futbolistas no están preparados para el momento del retiro, no saben qué hacer después y suele ser un golpe muy duro”.

Así empezaba su insigne carrera como analista deportivo, Gómez Junco encontró con el futbol y la escritura una oportunidad única “para hacer, incluso, literatura profunda”. A casi tres décadas de iniciar su trayectoria en los medios de comunicación, Roberto admite que la pasión que se vive dentro del terreno de juego, al menos para aquellos que vibran al sonido del silbato del árbitro, no puede compararse con la narración o la crítica de los encuentros a los que se es enviado. Sin embargo con el paso del tiempo ha aprendido a distinguir ambas labores y a disfrutar de ellas plenamente.

«El futbol no hay como jugarlo, obviamente. Y parte del proceso de adaptación del exfutbolista tiene que ser ese: se extraña mucho la cancha. Las primeras veces que iba a un partido como espectador, cuando estaba recién retirado, era la añoranza, la nostalgia, la tristeza de ya no poder estar en la cancha. Después vas entendiendo que son etapas que tienes que cumplir de distinta forma y tratas de disfrutar todo lo que va cayendo. Yo disfruto mucho mi tarea como periodista futbolero o aspirante a tal, pero no se compara con jugar futbol, no se compara con estar en la cancha».

Además de escribir para Grupo Reforma, en El Norte, Roberto Gómez Junco empezó a tener presencia en la televisión mexicana. Formó parte de Los Protagonistas, en su primer etapa, en Imevisión. Vivió la transición a TV Azteca y continuó ahí hasta 2004. En esta cadena también formaría parte de DeporTV y cubriría los Campeonatos Mundiales de Futbol desde Estados Unidos 1994 hasta Corea-Japón 2002. Dado que su vida siempre ha girado en torno al futbol profesional, Gómez Junco cuenta que no se sentía ajeno a los micrófonos; sin embargo, admite que hubo algo de nervios las primeras veces que se encontraba del otro lado. Incluso, dentro de esta nueva faceta y con su pasado como jugador, asegura que lo que considera más difícil es criticar partidos o jugadores a sabiendas de que él, en algún momento, pudo haberse encontrado en la misma situación.

«Entendía que el rol era distinto, entendía que algo podía aportar yo por lo que había aprendido en la cancha y también entendía —y trato de no olvidar— que tienes que seguir poniéndote en el lugar del futbolista, que nunca se te olvide que en la cancha se perciben muy distinto las cosas. Desde afuera por supuesto que es más sencillo y es muy fácil decir: “qué mal le pegó a esa pelota, es increíble que haya fallado esa”. Si te acuerdas que tú fallaste peores serás más justo en cualquier diagnóstico, en cualquier juicio que pretendas emitir. Eso he tratado de no olvidarlo, que no se me olvide que fui jugador, pero entender que mi rol desde ese momento ya era otro, era distinto».

Las influencias de Roberto Gómez Junco como analista no fueron tan fuertes como sus ídolos de futbol, pues afirma que durante su etapa como jugador su prioridad era esa precisamente: jugar. Sin embargo, admite que conocía el trabajo de personalidades como Jorge Valdano, Raúl Orvañanos y Ángel Fernández.

“Mentiría si te dijera que admiré a alguien. Veía a buenos periodistas en televisión, en la prensa escrita, pero no al grado de admirar, quizá porque yo estaba tan metido en lo que era la cancha admiraba a Johan Cruyff, a Maradona, a Alberto Onofre y Valdivia —estos últimos de las Chivas—, a los jugadores más visibles para mí en aquella época. Mi admiración estaba puesta en los jugadores, no llegó a tanto como haber admirado algún comentaristas de futbol pero sí respetaba a algunos.

»Sé lo que hizo Ángel Fernández como narrador, por ejemplo, que marcó todo un hito en la historia de la narración en el futbol mexicano, con un estilo propio, con un manejo maravilloso del lenguaje, de las metáforas, con una capacidad para emocionar a la gente. En aquel entonces había pocos exjugadores que ya empezaban a participar. En ese sentido, los considero innovadores como gente que abrió ese camino en el que después se ha proliferado, que después han abundado los exjugadores que quieren comentar o analizar, de aquel entonces recuerdo particularmente a Raúl Orvañanos y a Rafael Puente, gente que empezó antes que yo. Cuando yo incursiono en los medios no era tan común que un exfutbolista tomara un micrófono, algo que ya ha incrementado de tal modo que incluso creo que se ha caído en evidentes excesos».

En 2007, Javier Alarcón, entonces Jefe de Deportes de Televisa, invitó a Gomez Junco integrarse a su equipo de trabajo en dicha empresa, donde formaría parte del elenco estelar de La Jugada y cubriría el papel de analista en las transmisiones de la Liga MX; además de dar cobertura al Mundial de Sudáfrica 2010. Su retiro de este medio se daría en 2012 por decición propia. En los años que tiene como analista deportivo, Roberto ha tenido oportunidad de presenciar competencias de futbol de alto nivel y si bien para él todas sus experiencias han sido importantes hay algunas con un toque de magia extra.

«Han sido muchos los partidos, dentro y fuera de México, pero si pensara en una especie de parteaguas: el primer Mundial en el que participo en la televisión, que es el de 1994, en Estados Unidos. Estuve en Dallas casi todo el tiempo. Participé más que en los partidos, en el análisis diario, en los programas para hablar de determinados juegos, eso lo marcaría como un momento especial en este inicio como aspirante a periodista de futbol. Y después, pensaría en grandes partidos en los que me ha tocado estar: finales de Copa del Mundo. Haber estado en 1998 en la transmisión del Francia-Brasil, cuando se consagra Zidane como una de las grandes figuras en la historia del futbol. Varias finales, como cuando España gana en el Mundial de Sudáfrica de 2010. En el 2006, en Alemania, en aquella final del cabezazo tristemente recordado de Zidane. Toda esa experiencia me ha enriquecido».

Todas estas vivencias han dejado para Gómez Junco una claridad cabal sobre las diferencias de la labor de un narrador y un analista. Considera que no solamente la función es distinta, sino que se requieren habilidades especiales para desempeñar cada una de dichas labores.

“Como analista me limito a decir qué está pasando y ahí sí, si lo que está pasando no sirve para nada, tengo que decirlo, a veces matizando, a veces tratando de explicar por qué el partido está tan sordo, por qué no vemos estéticamente algo más digno de ser comentado. Creo que el analista en ese sentido sí tiene que ser más fiel a lo que está pasando en la cancha.”

«Siempre he tratado de entender cuál es el rol mío. Yo no podría ser narrador, aunque me maravilla cómo algunos te pueden hablar de un partido que en realidad no se está jugando, porque ahí no se trata de decirle a la gente: “este partido está aburridísimo y mejor ponte a ver otra cosa”, se trata de emocionarla con lo que el partido le dé. Y ahí ha habido grandes narradores que con poco son capaces de hacer mucho, hay transmisiones que resultan atractivas por lo que está diciendo el narrador, por cómo está describiendo lo que no es tan fácil describir o lo que no es muy difícil de adornar porque el mismo juego no está dando para mucho. Entiendo ese rol, yo no sería capaz de hacerlo. Como analista me limito a decir qué está pasando y ahí sí, si lo que está pasando no sirve para nada, tengo que decirlo, a veces matizando, a veces tratando de explicar por qué el partido está tan sordo, por qué no vemos estéticamente algo más digno de ser comentado. Creo que el analista en ese sentido sí tiene que ser más fiel a lo que está pasando en la cancha».

A su salida de Televisa en 2012, Roberto Gómez Junco pasa a ser analista de ESPN en los partidos de la Liga MX y se incorpora al elenco de comentaristas de Futbol Picante y Los Capitanes, donde se le distingue por sus comentarios críticos y certeros. A pesar de ser un aficionado y voraz consumidor de futbol, Gómez Junco condena la incapacidad de canalizar la pasión, es decir, que se caiga en una especie de fanatismo, fenómeno que de acuerdo con su percepción está intrínsecamente ligado al problema de la educación en el país.

«A mí no me gusta mucho esto de pedirle a la gente más pasión por sus equipos, porque sé que cuando la pasión no va acompañada de la indispensable educación, deriva fácilmente en el fanatismo y eso es un problema del futbol mexicano de los últimos tiempos, quizá más agudo que en otros lares, muy parecido a lo que sucedió en Sudamérica en su momento y con casos por ahí también parecidos en culturas tan distintas, como la inglesa con los famosos hooligans. El gusto del mexicano por el futbol quizá hable de esa también necesidad de aferrarse a algo, así como el mexicano es tan guadalupano. Quizá tenga que serlo porque no le quede otra opción, a veces también tiene que ser muy futbolero porque no encuentra en otros espacios la posibilidad de desarrollarse. A mí, con todo el encanto que tiene el futbol y entendiendo que es una magnífica posible vía de escape o mecanismo de evasión, no me gusta que se exagere con el futbol para adormecer a la gente».Roberto Gomez Junco es un periodista que se alinea al comentario serio, razonado e imparcial. Durante casi tres décadas de trayectoria en los medios ha forjado un estilo crítico, de análisis profundo, haciendo gala de su conocimiento del futbol desde dentro. En sus participaciones en programas de análisis y debate deportivo jamás se involucró con la comedia, sección infaltable en la estructura de contenidos de estos espacios. Al pensar en el análisis deportivo como oficio, Gómez Junco destaca dicha profesión como un terreno fértil sobre el que puede florecer, incluso, la literatura profunda. Y no lo dice a la ligera, sino con la experiencia de El Ilustre Pigmeo, el primer libro que escribió y en el que relata, en medio de innumerables referencias al futbol, la vida de su abuelo: Caledonio Junco de la Vega.

“La crónica deportiva es un maravilloso pretexto para aspirar, incluso, a hacer literatura.”

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